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9 de marzo de 2020

RUMANIA: DESPERTAR DE LOS OSOS EN LOS CÁRPATOS

                                    Llega la primavera y los osos en los Cárpatos rumanos salen de su hibernación y algunos ya con la crías. Ha sido este invierno muy frío y la salida está siendo tardía, pero ya los vemos por los prados más bajos alimentándose antes de que llegue el verano y se suban a los pastos de las tierras altas.

Es la época ideal para ver a las madres con las crías de este año. Intentan siempre alejarse de los grandes machos y buscan las soledades en las mañanas de los prados más inaccesibles.

En Junio y Juilio salimos para caminar durante 5 días por la zona de los parques nacionales de Bucegi y Piatria Crialiu a ver si tenemos el encuentro con ellos, con los lobos y con los linces boreales. Si quieres más información, os hemos dejado la información en este enlace.

29 de mayo de 2018

RUMANIA: EL LINCE BOREAL, EL FELINO MÁS GRANDE DE EUROPA

Hoy os voy a hablar del linx boreal, el más grande de los felinos europeos. Este enorme “gato” que puede llegar a los 130cm de largo y a los 30kg. de peso.

Tiene las patas largas y ágiles, y los pies en forma de raquetas para moverse bien por la nieve. Su pelaje, que cambia dependiendo de la estación del año (tono dorado en verano y gris claro en invierno), es muy grueso para protegerse de las bajas temperaturas. Los rasgos más característicos del lince boreal son las pinceladas negras en los extremos de las orejas y las manchas y líneas negras de sus ojos y cara.
 Vive en los bosques, en los prados de alta montaña y en las pasturas de países como Finlandia, Rusia, Polonia o Rumanía. Pero se trata de un animal en peligro de extinción a causa de la caza incontrolada, las trampas, los venenos y las persecuciones.
Es un animal carnívoro que suele alimentarse de pequeños herbívoros como los ratones, los conejos, las liebres, animales roedores e incluso aves. Aunque también puede llegar a cazar ciervos, cabras salvajes, gamos o rebecos. Suele cazar de noche y aunque no corre mucho, curiosamente es muy buen nadador y escalador.
Las montañas de Bucegi y el Parque Nacional Piatra Craiului en Rumanía son uno de los hábitats principales donde podemos encontrar estos grandes felinos. Y Ecowildlife te lleva a conocerlos, salimos el próximo 1 de Julio con el naturalista José Carlos de la Fuente a recorrer sus territorios, si quieres más información la tienes en este enlace.

4 de mayo de 2018

RUMANIA: LOBOS EN TRANSILVANIA


El lobo se ha erigido en protagonista de varios de los momentos vividos por nuestros viajeros en los distintos tours de naturaleza que hemos guiado por Rumania desde hace ya algunos años.

Lo cierto es que desde nuestra primera expedición a los espacios naturales rumanos entendimos de la dificultad para observar a esta especie allí. Aquel viaje se saldó con unos sobrecogedores aullidos entre la niebla y algunos rastros. Quedaba claro que el lobo no podía ser objetivo prioritario, puesto que la naturaleza abrupta y boscosa de las montañas transilvanas y lo esquivo de la especie no lo hacían recomendable, por no levantar expectativas difíciles de cumplir.

Pero en las sucesivas ocasiones, los lobos de Transilvania nos han querido obsequiar con observaciones maravillosas con la potencia y el misterio únicos en la especie. Los hemos rastreado por esas autopistas embarradas que son las pistas forestales de aquellas montañas. Es tal la densidad de grandes carnívoros que las utilizan que no es raro que unos pisen la pista de los otros, dándose la afortunada circunstancia para el rastreador de observar huellas de oso pardo que contenían otras de lince boreal, de lobo e incluso de tejón y lobo.

Hemos escuchado las historias sobre la coexistencia entre lobos y humanos que pueblan los bosques de hayas y piceas, de boca de quienes las viven a diario. Relatos que hablan de la inteligencia, de la capacidad para la estrategia del cánido, pero también de la guerra inacabada que les declaramos hace milenios, de las hierbas que se utilizan para envenenarlos sin dejar rastro y burlar las leyes que regulan su caza
.
Hemos sabido de su extinción en los años 50 del siglo pasado en el inmenso humedal del Delta del Danubio, aunque aún existen libros que lo citan allí erróneamente, donde se le conoció como “zorro de los pantanos”.

Los hemos observado segundos fugaces atravesar un prado al galope. O moviéndose precavidos por entre los árboles frente a nuestro hide durante horas de maravillosa observación. Aunque el principal objetivo de los tres grandes carnívoros de Rumanía es el oso pardo, al que hemos observado en todos nuestros viajes a aquellos bosques, no pierdo la esperanza de volvernos a encontrar otra vez cara a cara con los legendarios lobos de Transilvania.


El próximo Jueves presento esta expedición en Barcelona, tenéis la información en este enlace y si querÉis acompañarnos a Rumania podéis descargaros el programa desde este otro enlace.

JOSÉ CARLOS DE LA FUENTE


14 de enero de 2017

CUADERNO DE VIAJE: MI EXPEDICIÓN A INDIA por José Carlos de la Fuente



En el mismo momento en el que salimos al exterior del aeropuerto de Nueva Delhi, el aspecto más impactante de la naturaleza de la India  es la coexistencia de nuestra propia especie con la fauna.

El Homo sapiens alcanza en el subcontinente indio las mayores densidades poblacionales y el tráfico rodado adquiere una dimensión caótica si vienes de Occidente. Una marea de coches, camiones engalanados con todo tipo de adornos y amuletos contra el mal de ojo, rickshaws, motos, bicicletas y autobuses, que parecen circular unos contra otros (más tarde descubres orden en ese caos) con un crispante e incesante sonar de los cláxones de millones de vehículos casi al unísono. En medio de ese maremágnum, aparece la primera evidencia de la relación única que los indios tienen con la fauna.

Vacas sagradas, dromedarios tirando de carros, piaras de cerdos que vagan libres por las ciudades y miles de perros allá hacia donde mires, se incorporan al tráfico, permitiendo a los conductores probar su habilidad esquivando, pitando y frenando sin descanso.

Saliendo de las ciudades, las carreteras que atraviesan tierras de cultivo tienen señales que advierten del peligro de encontrarse con el mayor de los antílopes de Asia, el nilgai o toro azul (Boselaphus tragocamelus).

Desde el autobús que nos lleva a Agra, observamos alguno de estos formidables y extraños bóvidos en zonas agrícolas. El hinduismo, seguramente una de las claves del respeto de los habitantes del subcontinente por la mayoría de los animales, no permite su caza, a pesar de considerarse plaga para los cultivos y competencia del ganado doméstico (entre el que los vemos pastar en ocasiones)

En el Taj Mahal, el fascinante mausoleo mogol, vuelvo a observar fauna salvaje por todo el recinto. Las omnipresentes ardillas indias de las palmeras, periquitos, milanos negros e incluso un alimoche posado en una gárgola con las delicadas incrustaciones de piedras preciosas de fondo.

A veces, en este país fascinante, la coexistencia se antoja un cerco. Un suburbio interminable. Una sucesión de pequeños comercios e industrias. Mercadillos callejeros en los que a la vaca de turno le da por probar el género y el vendedor la expulsa, no sin hacer rodar la fruta hasta donde ella se ha plantado impasible. Observamos una mezcolanza de tribus y dedicaciones. Incluso la tribu nómada de herreros que forjaba las armas de los reyes del Rajasthan, y que ahora reparan herramientas domésticas sentados en el suelo de un minúsculo taller callejero improvisado.

El precioso alción de garganta blanca está apostado en el tendido eléctrico sobre un río al que van a parar las aguas fecales sin más filtro.

Súbitamente, el inmenso poblado humano acaba y llegamos a las puertas de un parque nacional. Entonces todo cambia. Lo que fuera un inmenso cazadero real guarda el sabor de la vieja India rural. Algún pequeño poblado. Montañas fortificadas. Las higueras vampirizando a otros árboles gigantes. Los langures y los pavos reales sobre las ruinas. Y un bosque caducifolio que cubre las antiguas colinas que parecen invocar a Kipling.

El lago con el antiguo pabellón de caza de fondo. Los cocodrilos de las marismas. Los ibis de cabeza negra sondean las aguas bajas. Los árboles secos sirven de posadero a los abejeros orientales. El nilgai mueve su corpachón pesadamente por el bosque. Aunque, si observas su cabeza pequeña y afilada que parece desproporcionadamente pequeña en relación a su cuerpo, puedes imaginarlo atravesando la vegetación como una perforadora, si fuera necesario. Porque, en realidad, nadie en Ranthambore está a salvo del depredador más poderoso que camina sobre el planeta.

Un extraño grito agudo suena en la jungla. Uuuuuuuuuuh. Es la alarma del sambar, el ciervo más grande de la India. Los bonitos chitales, pequeños y bonitos  ciervos moteados, ponen toda su atención en la hierba alta. Los monos y los pájaros lo delatan desde la seguridad de las copas. Su Alteza, el tigre de Bengala, atraviesa el bosque.

A pesar de que allí donde hay grandes felinos, éstos depredan sobre el ganado, aquí parece no existir el conflicto tan exacerbado que conocemos en territorios más cotidianos. Sí que es cierto que la milenaria coexistencia se ve rota en ocasiones por episodios de envenenamiento, propiciados por la llegada de los pesticidas a la agricultura india. Que entre tigres y leopardos siguen apareciendo de tanto en tanto devoradores de hombres. La mayor amenaza para el tigre es la caza furtiva. El cuerpo de un tigre muerto ilegalmente proporciona un sinfín de productos para la medicina tradicional china y para la aborrecible peletería de lujo.

En contrapartida, el turismo de observación aporta ingresos a la población local, que empieza a valorar a los grandes felinos como una de sus mayores riquezas, y coloca muchos pares de ojos en los espacios protegidos donde habitan tigres, leones y leopardos, haciendo muy difícil el ejercicio del furtivismo en ellos.
En este subcontinente en el que se encuentra la mejor población de tigre de toda Asia. Una aparentemente sana población de leopardo, que se extiende por un vasto territorio de variados hábitats. Se puede observar a la pantera india en prácticamente cualquier lugar de la India, incluyendo la periferia de megaciudades como Mumbai. Y una preciosa población de unos 400 leones asiáticos, la única mundial, último reducto de una extensísima área de distribución que llegaba desde Grecia hasta ocupar toda la India. Algo no está tan mal cuando este país ha conservado poblaciones de estos grandes gatos, que son algunas de las más bellas expresiones de la naturaleza.

El desafío de los gobiernos y organizaciones responsables de la conservación de los grandes gatos indios va a pasar por establecer corredores biológicos por los que esta fauna conecte entre sí. El control del furtivismo y encontrar nuevas zonas en las que establecer poblaciones de leones asiáticos, a los que su involuntario exilio en Gir empieza a ser estrecho.

Una vez más, viajar con Ecowildlife Travel me permite colmar los sueños de naturalista e interpretar la realidad de la vida salvaje y de nuestra propia especie por todo el mundo.

24 de abril de 2014

ECOEXPEDICIÓN A LOS PARQUE NACIONALES DE RUMANIA. GRANDES CARNIVOROS.

Os dejo artículo de nuestro compañero y guía de la expedición de Ecowildlife a Rumania, José Carlos de La Fuente sobre el seguimiento de rastros y el éxito de la escapada.

Amanece con una nevada tardía, en las montañas Postavaru, que pertenecen a esa inmensa herradura de piedra que son los Cárpatos, andamos camino arriba, a media altura entre la ladera de prados que preceden al bosque de hayas, piceas y alerces, y el riachuelo que labra el Valle Largo (Vala Lunga). El canto de los pinzones, los mirlos y los zorzales llena el fresco aire de la mañana. Es primavera, a pesar del paisaje blanco, y va empezando el bullicio de los páridos en las copas de las coníferas. Los delicados carboneros palustres y los herrerillos comunes se mueven entre las ramas,  chasqueándose unos a otros.

Hemos cortado huellas  frescas de un oso mediano (Ursus arctos), una osa con su cachorro de un año de la noche anterior y un lince (Lynx lynx), muy reciente. Avistamos al oso solitario, ladera arriba, con toda su atención puesta en el suelo nevado. Lo enfocamos con el telescopio. Busca alimento en el suelo. Tiene unos tres años, según Flavio, nuestro guía local. Está tremendamente delgado, es todo cabeza. Recién salidos de la hibernación, la nevada de abril les ha complicado la vida a estos titanes de la montaña. La hierba, el rico ajo de oso, los micromamíferos, todo está oculto bajo el manto blanco otra vez.

Mientras observamos a nuestro oso, un felino salta de un arbusto, dando brincos nevero arriba, hasta desaparecer tras un perfil de la topografía. Es un lince. Se confirma lo que nos decía el rastreo.
El oso, se fija en algo y se  lanza hacia delante con las dos manos juntas. Está cazando lo que desentierra en su afán.

Una hora más tarde, nos dedicamos a chequear la ladera. En el suelo está escrita la actividad de los dos carnívoros. Descubrimos que el lince ha fundido la nieve con uno de sus chorritos de orina, marcando su territorio. Si acercas la nariz, despide ese característico olor a gato que me hace recordar a nuestros linces ibéricos. Leemos los saltos en su huida. Grupos de cuatro huellas con un metro aproximado de distancia. Repaso detalles de las huellas de los felinos que no vienen en los tratados de rastreo y que en algún caso los contradice. Las uñas, los talones, el antebrazo… Ahora le toca nuestro famélico plantígrado. Seguimos sus pisadas hasta cada excavación. Ha ido localizando guaridas de topillos campesinos (Microtus arvalis), y los ha atacado. Podemos observar el nido abierto, con parte de la hierba fuera. En algún caso ha volteado algún tronco caído que fortificaba el refugio de los roedores.


Las expediciones de ECOWILDLIFE proporcionan al viajero naturalista algo más que la simple observación de la fauna o del paisaje. En ellas todo se integra y se interpreta, para convertirse en viajes de conocimiento y aprendizaje para el amante de la vida salvaje.