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10 de septiembre de 2020

Los cérvidos europeos (II): El ciervo

En Septiembre, en la Sierra de la Culebra, esperamos a los lobos de la manada de Linarejos al amanecer. Las primeras lluvias del otoño han activado la berrea de los ciervos. Un enorme macho que luce una cornamenta espléndida, de gran envergadura y dieciséis puntas, brama desafiando a cualquier aspirante a asaltar su harén de hembras. Encendido por el celo, huele el suelo, los matorrales, reconociendo los efluvios dejados por las ciervas y por los otros machos, interpretando el secreto lenguaje de los olores. Otro macho aparece en el prado agostado. Se enzarzan en una lucha, entrelazando sus cuernas y empujando con todo su enorme vigor. Levantan nubes de polvo. El ganador se habrá ganado el derecho a reproducirse y perpetuar sus genes vencedores. Un buen número de  la siguiente generación de cervatillos moteados serán hijos de uno de los contendientes. La berrea es uno de los grandes espectáculos faunísticos que ofrece la naturaleza europea y el aspecto más relevante de la biología del ciervo común (Cervus elaphus).

Este ungulado es el monarca de los bosques templados, en la Península Ibérica encuentra su hábitat más típico en los bosques mediterráneos, del centro sur y oeste. La gran variabilidad de ambientes que ocupa en su distribución mundial, provoca también una gran variabilidad de tamaños en el ciervo: desde los moteados ciervos de Berbería norteafricanos, que apenas alcanzan los 100 kg de peso a los gigantescos wapitis norteamericanos y ciervos de la taiga siberiana que pueden alcanzar los 350 kg. En la Península Ibérica, encontramos dos subespecies descritas por el eminente masto zoólogo Ángel Cabrera. La circunscrita actualmente a los cotos de Doñana y entorno, Cervus elaphus hispanicus, más menuda y de cuerna más pequeña. La presente en el resto del territorio, desde Sierra Morena a los Pirineos y la Cordillera Cantábrica, de mayor envergadura y peso que la marismeña (Cervus elaphus bolivari).

Quizá el rasgo más llamativo del ciervo es su cuerna, amplia, ramificada y caediza. Exclusiva de los machos de la especie, estos la pierden y la reponen anualmente, gracias a un complejo proceso fisiológico en el que están implicados minerales como el fósforo y el calcio y una determinada cantidad de testosterona en el torrente circulatorio. La cuerna es hoy ambicionada como trofeo  por cazadores de todo el mundo. El tamaño y complejidad de la cornamenta del ciervo depende de su vigor a partir de los dos años, reflejados en dos puntas normalmente. En grandes fincas cinegéticas se realizan gestiones artificiales con el objeto de obtener cabezas con los mejores trofeos, pero, como siempre, es la naturaleza la que realiza la gestión perfecta. La población en la que aparecen mayores y más esplendidos ejemplares de ciervo en España es la de la Sierra de la Culebra, donde convive con la mayor densidad de toda Europa occidental de su mayor depredador natural, el lobo. La acción depredadora del gran cánido salvaje, que actúa sobre los ejemplares menos aptos, moldea unos ciervos imponentes difíciles de encontrar donde se gestionan de forma artificial. En nuestra última ecoexpedición a estas sierra zamoranas, hemos podido asistir al ataque combinado de dos lobos a un grupito de tres ciervas, que han conseguido eludir los colmillos del gran depredador.

En Wildlife Spain, nos deleitamos con la contemplación de ciervos salvajes en varios de nuestros tours. Observamos a los ciervos marismeños en Doñana, subespecie única en el mundo. Nos emociona la berrea en las dehesas de Monfragüe y en las rañas de Cabañeros. Asistimos a la convivencia en equilibrio entre venados y lobos ibéricos en los jarales de la Culebra… Nos impresiona contemplar los gigantescos ciervos de los Cárpatos en nuestras expediciones a la Rumanía salvaje. Una especie que simboliza el antiguo espíritu indómito de los bosques europeos.
Os dejo un vídeo de la berrea en Monfragüe y en este enlace el calendario de nuestras salidas de este otoño a ver la berrea.


7 de agosto de 2012

La Berrea en el Parque Nacional de Monfragüe

El Parque Nacional de Mongragüe se sitúa en el suroeste de la Península Ibérica, en la provincia de Cáceres. Declarado Reserva de la Biosfera en 2003 y Parque Nacional en 2007, comprende una superficie de 17.852 hectareas entre la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar. Dentro de su territorio se distingue una amplia variedad de biotipos: el bosque y matorral mediterráneo, las dehesas, los roquedos y los humedales.

Entre los principales atractivos del parque se encuentra el avistamiento de aves rapaces. Monfragüe cuenta con una amplia variedad de especies entre las que se encuantra el buitre negro (Aegypius monachus), el águila imperial (Aquila adalberti), el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), el alimoche (Neophron percnopterus) y el búho real (Bubo bubo).

Además, coincidiendo con el inicio del otoño, el Parque Nacional constituye el escenario dónde se produce la berrea del venado o ciervo rojo (Cervus elapus) que tiene lugar durante el periodo de celo de la hembra.

Los machos intentan adueñarse de un territorio y para ello hacen demostraciones de poder que incluyen los berreos y peleas en las que emplean su cornamenta. Durante la época de reproducción los machos no se alimentan y pasan todo el día luchando entre ellos o copulando con las hembras que hayan ganado, de tal manera que no es raro que mueran de hambre o puro agotamiento si el año ha sido malo y no han acumulado reservas suficientes duarante el invierno.

Tras la época de celo, los machos abandonan normalmente la manada conquistada. Para febrero, todos los individuos han perdido ya sus cuernos y procederan en los meses siguientes a renovarlos. Las hembras preñadas durante el otoño paren un cervatillo al comienzo del verano tras 8 meses de gestación.

Monfragüe nunca defrauda. Es una tierra llena de grandes valores faunísticos en la que una vez al año se produce uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. Ecowildlife ha organizado con ocasión de la berrea del ciervo una expedición de 3 días al Parque Nacional extremeño. Para más información visitar nuestra web.

21 de septiembre de 2011

BERREA EN EL PARQUE NACIONAL DE MONFRAGÜE. CÁCERES (ESPAÑA)



Tras unos instantes en silencio en plena noche, comienzan a escucharse los sonidos de la berrea del ciervo (Cervus elaphus) en el Parque Nacional de Monfragüe. Ha comenzado a refrescar en la madrugada y los grandes machos buscan atraer a su harén a las ciervas receptivas. Va clareando el día y la batalla de cuernas que chocan entre si, se apodera del bosque de encinas. Todo un espectáculo al que nos somos ajenos en http://www.ecowildlife.es/. Lo vivimos el año pasado en el Parque Nacional de Cabañeros y este año no nos lo hemos querido perder. El sonido nos muy bueno pero suficiente para disfrutar de este encuentro.