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7 de septiembre de 2019

RUMANÍA: LOS OSOS EN LOS CÁRPATOS



El vídeo de uno de los avistamientos que hemos tenido 


Como cada verano salimos a los Cárpatos para ver las últimas escenas de los osos pardos alimentándose antes de comenzar su periplo invernal. Esta vez cambiamos de horizontes en una nueva área donde trabajan los técnicos del Life de los osos rumanos que nos acompañan en nuestras salidas.


Las esperas de la mañana están siendo muy productivas. En todas hemos observado osos en el maravilloso paisaje del interior de Transylvania parcheado de bosques, prados y cultivos, sobre colinas suaves.


Sobretodo hemos observado hembras con cachorros del año y la mejor fue la de una osa experta con tres cachorros revoltosos alimentándose en un campo de "lucernă" (alfalfa). Ya os contaremos con más detalle la historia de esta familia.


Con nuestro equipo de guías del departamento forestal de la Universidad de Brasov, una vez más hemos recorrido el mundo del oso pardo en Rumania. Ellos trabajan en diferentes proyectos,  incluido un LIFE destinado a paliar el problema de los atropellos de fauna salvaje, y nos han mostrado diferentes ángulos de la historia natural de la especie. Para ello, hemos hecho esperas con observaciones a larga distancia en el campo. 


Hemos recibido el impacto de observar osos rondando las calles nocturnas de pueblos turísticos en busca de residuos. Y finalmente hemos visitado un hide, antiguo punto de alimentación suplementaria, superviviente de otras épocas en la que la especie era gestionada cinegéticamente y que hoy está completamente dedicada al turismo de observación de baja intensidad.


Nos hemos colocado alrededor de una ventana abierta al hayedo, en el interior de la vieja caseta en la que el guarda debió de pasar largas jornadas en su trabajo destinado a (re)conocer a los osos del cuartel forestal asignado. Así lo atestiguan el camastro y la estufa forrada de cerámica refractaria.

Una osa joven ha venido a comer las manzanas y el maíz que ha esparcido en viejo guarda, Yuri. Nos cuenta que está preñada porque el macho dominante de la zona mató a sus cachorros de este año y se apareó con ella. Una cruda historia de infanticidio que nos muestra un aspecto más del comportamiento de esta especie extraordinaria.

24 de mayo de 2017

RUMANIA: ECOEXPEDICIÓN GRAN FAUNA EUROPA CENTRAL



Los osos han empezado a entrar en el comedero que hay instalado en medio de un maravilloso hayedo. El grupo de viajeros no ha tenido tiempo apenas de calcular la luz con sus cámaras, cuando dos hermanos de segundo año han llegado por el bosque a comer las astillas de carne seca que se esparcen en este punto de alimentación suplementaria.

Llevo años acudiendo todas las primaveras a Rumanía, guiando grupos para Ecowildlife, y he podido aprender observando que en los puntos de alimentación abundante, se establece una jerarquía entre los osos que acuden allí. Doug Peacock, en “Mis años Grizzly”, llega a la misma conclusión en sus observaciones con los osos pardos americanos en vertederos o zonas de pastos o frutos del bosque en sazón.

Los dos hermanos comen durante un rato, pero están tensos, y no dejan de estar atentos al bosque que queda al fondo, justo delante de nosotros.  Incluso uno se pone a dos patas para otear mejor. Se marchan y se esconden en el hayedo, pero no en la dirección de la amenaza invisible. Del mismo lado del bosque por el que han salido los hermanos, aunque por otro sendero, llega una hembra de dos años, que se alimenta tranquilamente en el claro. 

Poco después entra un enorme macho, de unos trescientos quilos. Pensamos que ese era el superior jerárquico que asustaba a los jóvenes hermanos. Los dos osos, hembra joven y macho  adulto colosal, comen a una decena de metros con indiferente dedicación. Entonces Jordi, un naturalista con buena vista, nos llama la atención sobre una sombra gris en el bosque. Es la amenaza que los dos hermanos barruntaban. Le susurro al experimentado ranger que gestiona el sitio. Wolf? Yes, yes, wolves. Empezamos a contar fantasmas grises entre los troncos de las hayas: uno, dos, tres, cuatro, cinco.
En el interín, con nuestros sentidos enfocados al bosque donde la manada se entrevé, la osa ha hecho mutis por el foro. El osazo sigue comiendo y los dos hermanos están calibrando la posibilidad de volver al comedero. A su izquierda el enorme macho, quizá su padre, a la derecha los lobos que se asoman entre los árboles. La tensión se lee perfectamente en el lenguaje corporal de los adolescentes. Sus movimientos se congelan pendientes de los lobos. Uno de los cánidos trota en dirección a los osos, pero no aparece por donde lo espero. Ha parado a pocos metros de ellos.

Sé que los lobos pueden volver a asomar la cabeza por algún punto de la línea de árboles. He podido observar ese comportamiento en los lobos ibéricos de la Culebra, cuando se amparan en las plantaciones de pino ródeno. Finalmente aparece un prospector o prospectora (no descartamos que ese lobo tan estilizado sea una hembra adulta). Observamos boquiabiertos como sale a la frontera con el claro. 

Sus pabellones auriculares no dejan de orientarse hacia atrás, allí donde seguro que hay cuatro lobos más esperando, sin perder de vista la caseta donde nos ocultamos seis humanos. Se echa, con la paciencia que le dicta su maravilloso sentido de la estrategia. Los lobos no gastan energías hasta que no llega el momento.

El lobo ha hecho que haya perdido el control sobre las entradas y salidas de los osos. Mis compañeros han sido capaces de distinguir hasta ocho individuos diferentes. El lobo se decide a explorar todos los estímulos  que está recibiendo. Bordea el claro sin llegar a acercarse mucho a ninguno de los osos que comen en él. Rodea nuestra caseta elevada. Por la puerta abierta trasera lo veo. Está como mucho a seis o siete metros del pie de la escalera que sube al porche.

Ati, el ranger, y yo salimos con cautela a la plataforma trasera y el cánido aún pulula  por allí. El veterano guía se pone unas diminutas gafas de cerca, saca su cuaderno de campo y toma notas sin dejar de mirar al lobo que aún vemos fugazmente. Nunca le he visto hacerlo en todos estos años. Incluso a él, el momento le obliga a registrar aquello.

Este es el Check-list de nuesta ecoexpedición, la próxima salida será el próximo mes de Julio. Teneis más fotos de la expedición es este enlace.


ANFIBIOS
1.       Sapo de vientre amarillo (Bombina  variegata)
2.       Sapo de vientre de fuego (Bombina bombina)
3.       Sapo verde (Bufo viridis)
4.       Ranas verdes (Pelofilax sp.)
REPTILES
1.       Culebra de collar (Natrix natrix)
2.       Culebra teselada (Natrix tessellata)
3.       Lagarto ágil (Lacerta agilis)
4.       Galápago europeo (Emys orbicularis)
MAMIFEROS
1.       Ciervo rojo (Cervus elaphus)
2.       Corzo (Capreolus capreolus)
3.       Oso pardo (Ursus arctos) 8
4.       Lobo gris (Canis lupus) 6

GUIA Y TEXTO: JOSÉ CARLOS DE LAFUENTE